viernes, 14 de marzo de 2025

de mí, para mí

Hoy me he ido de paseo con mi yo de hace 4 años. Íbamos igual, en mallas y sudadera, pero yo iba con el pelo recogido, porque ahora no me escondo detrás de él.

Por desgracia, las dos estábamos igual de tristes e incluso yo he llorado mientras ella me miraba con pena. Me ha visto muy delgada y eso la ha asustado un poco, sabe lo que se siente al estar triste y no querer comer. 

La he contado, un poco entre lágrimas, que va a conseguir salir del pozo en el que está, que seguramente no me crea pero es más fuerte de lo que ella piensa. Yo estoy muy orgullosa de ella y la he pedido que no tenga miedo, que la gente que de verdad la quiere no la va a dejar de lado. 

Ella me ha pedido que la cuente porque yo estoy triste ahora y, cuando he terminado, se ha sorprendido de que haya encontrado a alguien que nos quiera incondicionalmente y no hemos sabido cuidar. Me pide perdón por todas las inseguridades que tiene y que todavía me acompañan, y yo solo la puedo decir que sigo trabajando en ellas, que no quiero que se sienta responsable de algo que ya no la corresponde y espero poco a poco poder solucionar. 

Me ha dicho que sabe que yo también voy a poder salir de ese bucle y hacer las cosas mejor a partir de ahora, aunque me dé mucho miedo pensarlo. Me ha dado un abrazo apretando fuerte y me ha secado las lágrimas que se me caen cuando empiezo a pensar en todo lo que he hecho mal. Me pide que tenga paciencia conmigo misma y con los demás, que me abrace muy fuerte y que me sienta capaz de conseguir todo lo que me proponga, aunque duela el proceso. 

Al final, antes de despedirnos, nos sonreímos, una sonrisa sincera de alguien que te quiere y se alegra de que todo, de alguna manera, sigue bien. La dejo mirando a la carretera, sabiendo que esa idea también la he tenido hoy pero con la intención de seguir hacia delante y sabiendo que no se acaba el mundo, aunque sintamos que sí. 

jueves, 6 de marzo de 2025

nudo en la barriga

llevo un mes luchando contra mi cabeza, contra todos mis pensamientos negativos, que me hunden, que me asustan, que me impiden ver que me merezco cosas buenas, que me demuestren que algo bueno está por llegar. Llevo un mes de muchos sustos, de mucha incertidumbre, de no sentirme yo todo el rato, solo un disfraz que me pongo para ir en piloto automático. Me siento cada vez más rota, con mas miedo todavía, aunque también me estoy permitiendo sentir y reconocerme en todos estos sentimientos negativos. No me gusta sentirme triste, solo quiero volver a sentir esa calma en cualquier sitio donde íbamos los dos, pero supongo que eso está muy lejos, al menos de mis pensamientos.  te echo de menos...